miércoles, 7 de octubre de 2009

MANUEL MARIA PONCE CUELLAR

Por: Dra. Egly Colina Marín, Abogado especialista en Derecho Privado Profesora de Castellano, Literatura y Latín
Manuel María Ponce Cuéllar, el más universal de los compositores clásicos para guitarra de todos los tiempos, nació “por un decreto del destino”, en la ciudad minera de Fresnillo, estado de Zacatecas, al norte de México, el 8 de diciembre de 1886. Sus padres, Felipe de Jesús Ponce, quien realizaba trabajos de modesto tenedor de libros en la estación minera de Proaño, la de mayor producción de plata en el país; y doña María de Jesús Cuéllar, originarios de Aguascalientes, retornaron a la hidrocálida ciudad con la protección del gobernador de esa entidad Francisco Rangel, cuando el infante Manuel María, el duodécimo de sus hijos, apenas contaba con algunos meses de edad.
La afición de doña María de Jesús por la música influyó decididamente en el destino de cuatro de sus hijos: María del Refugio, Josefina, José Braulio y Manuel María Ponce Cuéllar. Este último inició sus estudios de piano con su hermana Josefina, conocida como “Pepita”, recibiendo, asimismo, instrucción musical de María del Refugio, “Cuquita” reconocida docente, pianista, compositora y redactora del texto “Estudio Pianístico Beethoven”. Manuel María a los seis años de edad interpretaba enzarzadas melodías como “La zacatecana” y “Amor secreto” con la guía de solfeo del maestro Hilarión Eslava. A los diez años sus padres y hermanos mayores le situaron como pupilo con el licenciado Cipriano Ávila, abogado y maestro de piano.
Manuel María Ponce Cuéllar fue integrante del Coro Infantil del Templo “San Diego” de Aguascalientes, ayudante de Órgano y titular de este instrumento desde 1898. En 1901viajó a Ciudad de México, iniciando estudios con los maestros Vicente Mañas, Eduardo Gabrielli y Paulo Bengardi. Seguidamente ingresó en el Conservatorio Nacional de Música donde permanece hasta finales de 1902.
En los dos años siguientes Manuel María se organiza para emprender su carrera profesional realizando conciertos en las ciudades mexicanas de San Luis Potosí, Guadalajara y en Saint Louis, en el estado de Missouri, Estados Unidos. A finales de 1904, con carta de recomendación del maestro italiano Eduardo Gabrielle, viajó a Italia donde sostuvo encuentros con el pedagogo Marco Enrico Bossi (Saló, Bescia, Lombardia, Italia, 25 de abril de 1861 – Nueva York, N.Y., USA., 20 de febrero de 1925), director del Conservatorio de Música de Bologna quien le recomienda estudiar en el prestigioso centro docente musical “Liceo Rossini” de Bologna donde perfeccionó sus estudios pianísticos con el musicólogo Luigi Torchi (Mondano, Bologna, Italia, 7 noviembre 1858 – Mondano, Bologna, Italia, 18 de septiembre de 1920) y con el maestro Cesare Dall´Olio (Bologna 1849 - Bologna, 1906). A finales de 1905 viaja a Berlín, en esta capital complementará sus estudios profesionales. Inicia sus estudios de piano con el maestro Martin Krauser, (Lobstädt, Sajonia, Alemania, 1853 – Plattling, Baviera, Alemania, 1918), pedagogo en el Conservatorio Stern y director de la Liszt Verein en Leipzing y antiguo discípulo del pianista Franz Liszt.
El desempeño de Manuel María Ponce Cuéllar como discípulo del maestro Krauser fue provechoso para uno y otro. El 18 de julio de 1906, presentado por su maestro Krauser, Manuel María Ponce Cuéllar actúa como solista en el “Beethoven Halle” de Berlín interpretando “La Partida” de Juan Sebastián Bach, (Eisenach, Turingia, 21 de marzo de 1685 – Leipzig, 28 de julio de 1750). Esta obra fue ejecutada en “re sostenuto”.
En 1907, retornó a México, avecindándose durante ese año en su hogar de Aguascalientes. En esta temporada ofrece con el acompañamiento de Arturo Aguirre al violín y Luis G. Zayas en el chelo, un regio concierto en la ciudad hidrocálida. En 1908, por recomendación de su amigo Luis Moctezuma ocupó la cátedra de piano que había quedado vacante por el ingreso de Alberto Villaseñor como director del Conservatorio Nacional de Ciudad de México, a donde había llegado por la precipitada muerte del compositor Ricardo Castro, (Nazas, Durango, Mx., 7 de febrero de 1864 – Ciudad de México, D.F., Mx., 28 de noviembre de 1907).
Acompañado por el celebrado “Cuarteto Saloma”, en 1909, emprende una gira artística por el norte del territorio mexicano que incluyó las ciudades de Aguascalientes, Zacatecas y San Luis Potosí. En febrero de 1910, la intelectualidad mexicana al conmemorarse el centenario del nacimiento del pianista y compositor de origen polaco Frédéric Chopin, (Zelazowa Wola, Polonia, 1 de marzo de 1810 – Paris, Francia, 17 de octubre de 1849), organizó con la rectoría del Conservatorio Nacional de Música, un cálido homenaje, a este insigne compositor y consagrado ejecutante del piano. Entre las figuras de relieve que participaron en el acto conmemorativo estuvieron Manuel María Ponce Cuéllar, Luis Moctezuma, Pedro Luis Ogazón, Ana María Charles, Ernesto Elorduy y Carlos del Castillo.
En 1912, durante la administración del presidente mártir Francisco I. Madero, (Parras de la Fuente, Coahuila, Mx., 30 de octubre de 1873 – Ciudad de México, D.F., Mx., 19 de febrero de 1813), Manuel María Ponce Cuéllar ofrece el primer recital público de sus pupilos y, el 24 de junio, celebra un concierto con música del compositor impresionista Claude Debussy, (Saint-Germain-en-Laye, Francia, 22 de agosto de 1862 – París, 25 de marzo de 1918).
El 7 de julio con la Orquesta Beethoven bajo la dirección del compositor, teorista y director don Julián Carrillo Trujillo, (Ahualulco, San Luis Potosí, Mx., 28 de enero de 1875 – Ciudad de México, D.F., Mx., 9 de septiembre de 1965) presenta en el Teatro Abreu su obra “Concierto para piano y orquesta”. Dos días después, estrena con la misma orquesta, y bajo la dirección del maestro Carrillo Trujillo “Tres cuadros nocturnos” para orquesta de arcos; “Trío para piano, violín y cello”; “Preludio y fuga sobre un tema de Bach, “Legende”; “Mazurcas 6, 7, 15 y 20”; “Dos nocturnos”; “Hacía la cima”; “Cuatro canciones mexicanas”; “Tema variado mexicano” y “Concierto para piano y orquesta”
Durante los neurálgicos años de revueltas sociales que sumieron a la nación mexicana en el caos, Manuel María Ponce Cuéllar siguió briosamente con su incansable actividad docente. Instruyó y preparó a un selecto grupo de artistas que, con el correr de los tiempos, se transformarían en elementos de primer orden para la enseñanza musical en México. Entre éstos destacan Carlos Antonio Chávez y Ramírez, (Ciudad de México, D.F., Mx., 13 de junio de 1899 - Ciudad de México, D.F., Mx., 2 de agosto de 1978) y Antonio Gomezanda, (Lagos de Moreno, Jalisco, Mx., 3 de septiembre de 1894 – Ciudad de México, D.F., Mx., 23 de marzo de 1961).
Al producirse un nuevo ordenamiento mundial, las potencias europeas definieron sus estrategias geopolíticas para determinar sus áreas de influencia. Otro tanto sucedía en la América, al Sur de Río Grande. Los pueblos sometidos al tutelaje de regímenes paternalistas comenzaron a otear en el horizonte esperanzas de redención. La revolución mexicana inspirada en el lema “Sufragio efectivo, no reelección” estremeció los cimientos del andamiaje político del mundo, como preámbulo a la gran hecatombe que estalló en 1914, en el Viejo Continente, antecedente para la consumación de la revolución bolchevique que, por sesenta años, dividió a la civilización entre occidente y oriente. Estos sucesos no pasaron inadvertidos para un hombre como Manuel María Ponce Cuéllar, quien razona que es tiempo para que América muestre a las naciones del viejo mundo, la frescura y originalidad de la creación de este mundo. Su talento le lleva a realizar la colosal tarea de reivindicar temas del folclore mexicano, en conjunción con contenidos extraídos del romanticismo europeo; pero, predominando siempre, un orden nacional que caracterizará toda la obra creativa de Manuel María. En este tiempo publica su repertorio de “Canciones Mexicanas”. De esta época data su éxito universal “Estrellita”.
En 1915, voluntariamente se exilia en Cuba en compañía del violinista Pedro Valdéz Fraga (1872-1939) y del poeta y periodista Luis Gonzaga Urbina, (Ciudad de México, 8 de febrero de 1864 – 18 de noviembre de 1934). En este país concibe su obra melódica titulada “Suite Cubana” integrada por los movimientos “Plenilunio”, “Paz de Ocaso” y “Serenata Marina”. Su labor integradora es prontamente reconocida por la Sociedad de Artes y Letras de La Habana, entidad que le otorga como reconocimiento a su impresionante idoneidad, la insignia de esta institución y el diploma que registra este acontecimiento. Escribe sobre temas de actualidad musical en los rotativos “El Heraldo” y en “La Reforma Social”, de La Habana. Asimismo, ofrece con sus compañeros de exilio recitales de poesía y música mexicana.
Interesado en conocer el ambiente artístico neoyorquino viaja a esta metrópoli en marzo de 1916, para presentarse como concertista en la prestigiosa sala de conciertos “Aeolin Hall of New York”, situada en el tercer piso del 29-33 West 42nd Street en Manhattan.
Acontecimientos derivados de la situación política de su país de origen que llevo al general Francisco Villa, José Doroteo Arango Arámbula (San Juan del Río, Durango, Mx., 5 de junio de 1876 – Hidalgo del Parral, Chihuahua, Mx., 20 de julio de 1923), a invadir la localidad de Columbus, en el estado norteamericano de Nuevo México, el 9 de marzo de 1916, contribuyó a crearle una atmósfera desfavorable en sus presentaciones artísticas. Los cronistas del diarismo neoyorkino vengaron la afrenta de Villa, en sus hostiles apostillas contra el artista, quien fracasado en sus planes, tuvo que retornar a Cuba y solicitar al gobierno del presidente Venustiano Carranza, (Cuatro Ciénegas, Coahuila, 29 de diciembre de 1859 – Tlaxcalantongo, Puebla, 21 de mayo de 1920), su reincorporación a la Patria.
El 4 de diciembre de 1916 vuelve a México. A finales de enero de 1917, está de nuevo en La Habana y, el 3 de junio de ese mismo año, arriba al puerto de Veracruz para establecerse definitivamente en su país. Ocupa las funciones de profesor de Piano en el Conservatorio Nacional de Música y crea la “Academia Beethoven”. El 3 de septiembre contrae nupcias con su novia de siempre, la contralto Clementina Maurel a quien el maestro había escrito desde La Habana, Cuba el 5 de abril de 1907: “¡Mi Adorada! Hoy viernes santo no tengo clases por la tarde. Dejo la partitura de Beethoven que estudio con gran atención. Y uno a la emoción de la música que escucho sin oír, la dulcísima emoción de tu recuerdo...
Eres tú, vida mía, la que llegas hasta mi corazón envuelta en armonías inmortales, llena de luz tu frente, llenos de amor tus ojos divinos, llena de besos tu boca, nido de mi felicidad... Llegas a mí, hasta mi solitaria habitación y tus manos de nardo acarician mi cabeza cenicienta, empolvada en el largo camino de mis sufrimientos. Tus manos me reaniman. Tus labios saben darme el vino milagroso que embriague mi corazón de alegría y mate el antiguo dolor.
Y te habla mi alma en la paz de la tarde y te dice y te canta muchas frases de amor...
¡Oh Clema mía, si tú comprendieras todo mi amor inmenso, jamás dudarías de él! Te suspiro, ángel mío. ¿Cuándo vienes? ¿Cuándo la felicidad de estrecharte en mis brazos llegará?
Te adoro y te envío mil besos. Dispénsame tesoro mío, mi reina, mi vida, mi única, mi todo, mi amor inmortal. Infinitas caricias, tuyo, tuyo para siempre, Manuel de Clema”.

El gobierno federal le designó director de la Orquesta Sinfónica Nacional. Sustituía en el cargo al compositor Manuel S. Acuña, (1907-1989). En este destino permanecerá hasta 1920. Asimismo, dirige juntamente con el escritor y periodista Rubén M. Campos, Guanajuato, Guanajuato, Mx., 1876 – Ciudad de México, D.F., Mx, 1945), la Revista Musical de México.
El trabajo pedagógico de Manuel María Ponce Cuéllar es intenso durante los neurálgicos años que presencian la trágica muerte del presidente Carranza en Tlaxcalantongo, y el advenimiento de Álvaro Obregón, (Álamos, Navojoa, Sonora; Mx., 19 de febrero de 1880 – Ciudad de México, D. F.; Mx., 17 de julio de 1928) a la jefatura del Estado.
La presencia en la recién creada Secretaría de Educación Pública del intelectual José Vasconcelos, en 1921, reanimó la actividad creativa y artística de México. En este nuevo tiempo escribe la sonata para violonchelo y piano. Esta obra fue dedicada por el autor a Gustavo E. Campa, (1863-1934) quien había sido director del Conservatorio Nacional de Música entre 1907 a 1913.
Ese mismo año, compone y publica su obra “Chapultepec, un tríptico sinfónico” Entre 1925 a 1932 se radica en Paris, Francia, donde se matricula para estudiar en la “Ecole Normale de Musique”, institución de estudios musicales fundada en 1919 por el pianista Alfred Cortot, (Nyon, Suiza, 26 de septiembre de 1877 – Paris, Francia, 15 de junio de 1962). Manuel María Ponce Cuéllar tuvo la oportunidad de conocer y frecuentar a Joaquín Rodrigo (Sagunto, España, 22 de noviembre de 1901 – Madrid, España, 6 de julio de 1999), José Paulino Rolón, (Ciudad Guzmán, Jalisco, Mx., 22 de junio de 1883 – Ciudad de México, D.F., Mx., 3 de enero de 1945), Lyubomir Pipkov, (Lovech, Bulgaria, 19 de septiembre de 1904 – Sofía, Bulgaria, 9 de mayo de 1974) y Alfred Romeo Alexandrescu, (Bucarest, Rumania, 17 de junio de 1902).
En la academia situada en el distrito 17 de la ciudad luz, estudia “modalidades armónicas estructurales e instrumentales”. En este centro se relaciona con el compositor y crítico Paul Dukas, (París, Francia, 1 de octubre de 1865 – Paris, Francia, 17 de mayo de 1935) y con el concertista de guitarra clásica don Andrés Segovia, (Linares, Jaén, 21 de febrero de 1893 – Madrid, 3 de junio de 1987)
En 1928 publica “La Gaceta Musical”, revista en idioma español que congrega a las más sobresalientes figuras del pensamiento universal como el pianista y compositor Paul Dukas, el historiador Salvador de Madariaga, ((La Coruña, España, 23 de julio de 1886 – Locarno, Suiza, 14 de diciembre de 1978); el compositor Joaquín Turina, (Sevilla; España, 9 de diciembre de 1882 - Madrid; España, 14 de enero de 1949) y del compositor y musicólogo Joaquín Nin Castellanos, (La Habana, 29 de septiembre de 1879 — La Habana, 24 de octubre de 1949).
Finalmente, el 11 de julio de 1932, obtiene la licenciatura en composición. De su época parisina son los Lieder con letra de Rabindranath Tagore (Calcuta, India, 6 de mayo de 1861 – Santiniketan, India, 7 de agosto de 1941), Mariano Brull Caballero, (Camagüey, Cuba, 24 de febrero de 1891 – La Habana, Cuba, 8 de junio de 1956) y Michail Lermontow, (1814-1841); los Preludios para violoncelo, el Cuarteto para instrumentos de Arco, La Sonata para violoncelo y la Sonata breve para piano.
Acrecentado en su fama de erudito musical, muchos críticos ensalzaron su obra. Otros, propagaron a través de sus ejecuciones artísticas su trascendencia. Dos insignes concertistas de la guitarra clásica española Andrés Segovia y Narciso Yepes, (Lorca, Murcia, España, 14 de noviembre de 1927 – Murcia, España, 3 de mayo de 1997), le consideraban como el compositor invariable de sus repertorios.
Referente a la obra sinfónica de Manuel María Ponce Cuéllar el violinista y musicólogo francés Marc Pincherle, (Constantine, Francia, 13 de junio de 1888 – Paris, Francia, 20 de junio de 1974) escribió: “folklorista intuitivo y paciente, Ponce fue el primero en recoger la música popular de su país, que ha estilizado con fidelidad”.
Los años subsiguientes hasta 1940, serán de una penetrante actividad creativa. Compone en memoria del escritor Luis Gonzaga Urbina, (Ciudad de México, D.F., Mx., 8 de febrero de 1864 – Madrid, España, 18 de noviembre de 1934), su Poema Elegíaco. Asimismo, el notable director Leopoldo Stokowski (Londres 18 de abril 1882 - Nether Wallop, USA., 13 de septiembre 1977), con la Philadelphia Orchestra, estrenó su tríptico Sinfónico Chapultepec.
En 1936, la Secretaría de Educación Pública, le designa como Inspector de Jardines de Niños. Fundó, en esta época, la revista “Cultura Musical”, escribiendo innumerables artículos y ensayos, compilados posteriormente en el libro “Nuevos Escritos Musicales”.
El compositor Manuel María Ponce Cuéllar fue un perseverante creador. Entre sus obras destacan: “Balada mexicana”, “Arrulladora”, “Tema mexicano variado”, “Romanza de amor”, “Preludio y fuga sobre un tema de Andel”, “Mazurcas Nos.1, 2, 4, 5, 6, 7 & 10”, “Scherzino mexicano”, “Gavota”, “Intermezzo No.1”, “Rapsodia cubana # 1”, “Canciones mexicanas”, “La barca del marino”, “Cuiden su vida”, “Estudios de concierto: # 7, Juventud” “#. 12, La vida sonríe”, “#. 3, Hacia la cima”, “Trozos románticos”, “Souvenir”, “Quimera”, “Deseo”, “Hoja de álbum”, “Legende”, “Mazurcas: # 3, # 8, # 11, # 13, # 14, # 16, #. 23”, “Suite cubana: Serenata marina, Plenilunio, Paz de ocaso”, “Deux études pour piano”, “Allegretto mosso ma espressivo”, “Allegro non troppo”, “Mar”, “Romanza de amor”, “Scherzino maya”, “Preludio mexicano”, “A pesar de todo”, “Tema mexicano variado”, “Guateque”, “Jarabe” “Danza del sarampión”, “Tempo di ninuetto”, “Minueto # 2”, “Minueto # 3”, “Cuatro pequeñas fugas para principiantes”, “Introducción, preludio y fugas sobre un tema de Bach” “Minueto (en mi mayor)”, “Tiempo de schottisch”, “Tres preludios”, “Preludio y fuga sobre un tema de Georg Friefrich Häendel”, “Preludio romántico”, “Preludio fugato”, “Preludio y fuga para la mano izquierda”, “Preludio encadenados”, “Estudio de concierto # I”, “Preludio trágico”, “Estudio de concierto # 3” “Hacia la cima”, “Estudio de concierto # 6”, “Alma en primavera”, “Estudio de concierto # 8”, “Preludio galante”, “Estudio de concierto # 12”, “La vida sonríe”, “Estudio de Moscheles”, “La noche”, “Duerme”, “Dos romanzas sin palabras: Noche azul, Ideal”, “Súplica”, “Melodía”, “Un recuerdo”, “Mayo”, “Primer amor”, “En una desolación”, “Momento doloroso”, “Malgré tout (A pesar de todo)”, Vals: “Amorosamente”, Vals: “Apasionadamente”, Vals: “Galante”, “Xochimilco”, “Romanza de amor”, “Dos estudios dedicados a Rubinstein”, “Cuiden su Vida”, “Primer Intermezzo”, “Rapsodia mexicana # 1”, “Rapsodia mexicana # 2”, “Momento doloroso”, “Idilio Mexicano para dos pianos”, “Ballet Kimbombó”, “Canto maya”, “Página de álbum”, “Mañanitas de los niños”, “Bailable oriental”, “Intermezzo # 3”, “Cadencia para el 1er. movimiento del 4o.concierto para piano de Beethoven”, “Cadencia para el 3er. movimiento del 4o. concierto para piano de Beethoven”, “Leyenda”, “Serenata frívola”, “Serenata arcaica”, “Serenata romántica”, “Nocturno # 1” y “Nocturno # 2”.
Manuel María Ponce Cuéllar fue un hombre de cultura ecuménica. Sus viajes, conocimiento de personalidades y estudios de especialización le otorgaron a su obra jerarquía universal, desenvolviéndose en ambientes marcados por cambios requeridos por la humanidad. Inmerso en la corriente impresionista, utilizó esa técnica para ensayar combinación de instrumentos con la finalidad de obtener una superior riqueza tímbrica. Impresionista por influencia directa de sus maestros Claude Debussy y Maurice Ravel, fue a su vez, un nacionalista por vocación, entregándose a la tarea de entrelazar a través de la música, una identidad de las corrientes populares con la música universal, revelando ante el mundo de su tiempo, la policromía musical de su pueblo, en una obra suya coherente.
Manuel María Ponce Cuéllar fue un catedrático a dedicación exclusiva. Enseñó en la academia, en el conservatorio y en la calle. Su presencia doctoral siempre estuvo vigente en su país y en naciones de otras latitudes. En Montevideo estrena el 16 de septiembre de 1941 el “Concierto del Sur”. En Buenos Aires, Argentina ofrece bajo los auspicios de la Asociación Wagneriana, el Concierto del Sur y ensaya nuevamente “Chapultepec”, obra suya que data de 1921.
Nuevamente en su país, la Secretaría de Instrucción Pública le designa miembro del Seminario de Cultura Mexicana. Es Catedrático de Pedagogía Musical en el Conservatorio de Música, Director de la Orquesta Sinfónica de México, Catedrático de Estética y Director de la Escuela Nacional de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Manuel María Ponce Cuéllar, compositor, director, pedagogo, escritor y crítico musical, fue un creador, un orfebre de la música que reivindicó el folclore mexicano, utilizando la técnica del “lenguaje impresionista” de combinaciones contrapuntísticas. Su obra para guitarra clásica es universal.
Entre ellas se distinguen “Sonata mexicana” (1925), “Tres Canciones Populares Mexicanas” (1925), “Thème varié et Finale” (1926), “Sonata # 3” (1927), “Sonata clásica” (1928), “Sonata romántica” (1929), 24 “Preludios” (1929), “Diferencias sobre “La Folía” de España y Fuga” (1929), “Andantino Variado” (1930), “Balleto” (1931), “Preludio en Mi Mayor” (1931), “Suite en Re Mayor” (1931), “Giga” (1931), “Homenaje a Tárrega” (1932), “Sonatina meridional” (1939), “Seis Preludios cortos” (1947) y su última creación titulada “Variaciones sobre un tema de Antonio de Cabezón” (1948).
Manuel María Ponce Cuéllar fue un adelantado a su época, legando para la posteridad una obra escrita que abarca un total de 250 partituras. Escribió música para guitarra, obras para piano, música de cámara, música para orquestas, conciertos, opera, música folclórica, canciones infantiles, y canciones populares como “Estrellita”, “A la orilla de un palmar”, “Serenata mexicana”, “Marchita el alma”, “La pajarera”, “Una multitud más”, “Tal vez”, “Necesito”, “Lejos de ti”, “Cuiden su vida”, “Si alguna vez”, “Que lejos ando”, “Si algún ser”, “Yo mismo no comprendo”, “Isaura de mi amor”, “Por ti mi corazón”, “Por ti mujer”, “Soñó mi mente loca”, “Tú”, “Aleluya”, “Cerca de ti” y “Serenata mexicana”, en la voz de los más consagrados cantantes se escuchan en todo el orbe terrestre. Su muerte ocurrió el 24 de abril de 1948. Sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres del Panteón de Dolores de la Ciudad de México. Aguascalientes, su tierra adoptiva, atesora devotamente este legado a través del Archivo del Instituto Cultural bajo la experta y consagrada dirección del doctor Víctor Manuel González Esparza, quien suministró a la Fundación Internacional José Guillermo Carrillo, por intermedio de su representante en la República Mexicana, Sofía Liliana Vargas Ortega, la información requerida para la elaboración de esta nota biográfica.

lunes, 28 de septiembre de 2009

ALFONSO ESPARZA OTEO

Por: Dra. Egly Colina Marín, Abogado especialista en Derecho Privado Profesora de Castellano, Literatura y Latín

Alfonso Esparza Oteo, el más romántico de los compositores mexicanos de la primera mitad del siglo XX, nació en la ciudad de Aguascalientes, nervio y centro ferroviario de la República Mexicana, el 2 de agosto de 1894. Hijo de Luis Esparza ejecutante de piano y órgano y de Concepción Oteo, fue el segundo de los diez hermanos fecundados por este matrimonio.
Sus estudios musicales los inició a la temprana edad de 7 años, constituyéndose su padre en su primer maestro de solfeo y piano. Después cuando sus padres convencidos de sus sobresalientes aptitudes para esta disciplina del arte y del saber le enviaron a la academia de piano de don Fermín Ramírez, quien para conformar su sensible cultura musical e intelectual, le instruyó con los pedagogos don Susano Robledo en solfeo; Manuel María Ponce, en piano; Adolfo Miramontes en órgano, el presbítero Fermín Ramírez en canto y Juan María Cisneros en composición.
Posteriormente, recibió instrucción musical del maestro y compositor don Antonio Gomezanda, natural de la localidad jalisciense de San Juan de los Lagos y autor de las laureadas obras sinfónicas “Fantasía mexicana para piano y orquesta” y “Las Danzas mexicanas para piano y orquesta”. Alfonso Esparza Oteo, como organistas presentó su primer recital en la Iglesia de San José, a los doce años. Simultáneamente daba inicios a su actividad como precoz compositor, aunque con poco éxito porque sus primeras realizaciones estaban orientadas hacia el tema religioso.
En concordancia con sus inquietudes intelectuales como músico en formación, Alfonso Esparza Oteo, también tenía inclinación por la milicia. Al concluir sus estudios básicos se dio de alta en el histórico colegio militar de la Ciudad de México. Simultáneamente, continuaba profundizando sus estudios pianísticos y de composición.Al producirse la implosión social que determinó el fin de la “era porfirista”, el joven Esparza Oteo, se incorporó a las fuerzas revolucionarias que, en el norte de México, comandaba el caudillo “Francisco Villa”, José Doroteo Arango Arámbula (San Juan del Río, Durango, Mx., 5 de junio de 1876 – Hidalgo del Parral, Chihuahua, Mx., 20 de julio de 1923), actuando bajo las órdenes de los generales Felipe de Jesús Ángeles Ramírez (Zacualtipan, Hidalgo, Mx., 1869 – Chihuahua, Chihuahua, Mx., 1919) y Raúl Madero González, (Parras de la Fuente, Coahuila, 16 de septiembre de 1888 – Ciudad de México, D.F., Mx., 1982).Alfonso Esparza Oteo pudo armonizar sus dos grandes inquietudes: la música y la milicia; sin embargo, la primera de éstas prevalió en el ánimo del talentoso Esparza Oteo, retirándose definitivamente de la organización militar con el grado de mayor.
Estudió armonía con el reconocido profesor Juan León Mariscal, experto en armonía tradicional, moderna y contrapunto, autor de la obra “Fantasía Mexicana” y con el compositor, director de orquesta, violinista y científico mexicano Julián Carrillo Trujillo, (Ahualulco, San Luis Potosí, Mx., 28 de enero de 1875 - Ciudad de México, D.F., Mx., 9 de septiembre de 1965).De esta época datan sus primeros éxitos como compositor; “Vals azul”, Vals galante” y “Plenitud”. En esta misma época musicalizó el poema de Adolfo Fernández Bustamante (Veracruz, Ver., Mx., 27 de septiembre de 1898 – Ciudad de México, D.F., Mx., 18 de Marzo de 1957) que se conoció internacionalmente como “Un viejo amor” composición que con el transcurrir de los tiempos ha sido interpretada por los más destacados vocalistas como Tito Schipa, Alfredo Kraus, Carlos Almenar Otero, Hugo Avendaño, Alfredo Sadel, Pedro Vargas, José Luis Moneró, Luis Arcaraz, Oswaldo Gómez, Nana Mouskouri, Ernestina Garfias, Enrique Chía, Andy Russell, Ana Gabriel, Pedro Vargas, Libertad Lamarque, David Zaízar, Hermanas Hernández, Hermanas Padilla, Lucero Campos, Demetrio González y Fernando de La Mora entre otros.
Esta composición juntamente con “La borrachita” de Ignacio Fernández Esperón “Tata Nacho” (Oaxaca, Mx., 14 de febrero de 1894 – Ciudad de México, D.F., Mx., 5 de junio de 1968) y “China” del compositor Mario Talavera Andrade (Xalapa, Ver., Mx., 13 de diciembre de 1895 – Ciudad de México, D.F., Mx., 1960) proveería a la canción mexicana de importantes ingredientes para inicializar un proceso de autentificación de las expresiones creativas con degustación nacionalista que, motivarían a los autores y compositores de las décadas subsiguientes a incorporar estos elementos a sus obras, imponiendo una modalidad que rebasaría los límites de la patria mexicana para secundar los nacionalismos en otras importantes naciones del continente hispanoamericano.
La actividad artista y musical de Alfonso Esparza fue palpitante. Intervino ora como autor de música, ora como autor de letra y música, ora como arreglista en más de ciento cincuenta obras entre las que tienen vigencia “Un viejo amor”, “Dime que sí”, “Plenitud”, “Íntimo secreto”, “Mentirosa”, “Infamia”, “Fracaso”, “Adiós golondrina”, “Te he de querer”, “Albur de amor”, “Errante”, “Canción de amor”, “Mientras yo viva”, “Deja morena mia”, “La rondalla”, “Carta de amor”, “Bien sabes tú”, “Pajarillo barranqueño”, “La india bonita”, “Ojos gitanos”, Rocío”, “Como tú quieras”, “Carita de virgen”, “Huerfanita”, “Un cruel puñal”, “el pobre corazón”, “Así es la vida”, “Azares de la vida”, “Juan colorado”, Adolorido”, “Cenizas del olvido” y “Golondrina mensajera”.Entre sus intérpretes de mayor relevancia están Néstor Mesta Chayres, Pedro Vargas, Libertad Lamarque, Luis Pérez Meza, Alejandro Rivera, Hermanas Águila, Hermanas Padilla, Hermanas Hernández, Tito Schipa, Alfredo Sadel, Carlos Almenar Otero, Alfredo Kraus, Juan Pulido, Hermanas Huerta, Pilar Arcos, Guty Cárdenas, Emilio Tuero, Lorenzo Barcelata, Josefina Chacha Aguilar, Pedro Infante, Javier Solís, Jorge Negrete, Ana Gabriel, Cuco Sánchez, Héctor Palacios, Alfonso Ortiz Tirado, Juan Arvizu, José Moriche, Ernestina Garfias, Jorge Añez, Alcídes Briceño, Margarita Cuero, Eduardo Solís, Elena Ehleres, Jorge Macías, Los Panchos, y Tomás Morato.Además de su trabajosa actividad como artista de la creación, Alfonso Esparza Oteo utilizó buena parte de su tiempo para realizar una provechosa actividad pedagógica como autor de canciones destinadas a los escolares.
Musicalizó junto a Mario Talavera los film “Un viejo amor”, (1938) película del realizador Luis Lezama con un reparto de excepción integrado entre otros por Ramón Armengod, Valentín Asperó, Carolina Barret, Honorato Bassoco, Carlos L. Cabello, Margarita Cortés, Consuelo Frank, Teresa Galza, Esther García, Raúl Guerrero, Víctor Junco, Max Langler, Alberto Martí, Wilfrido Moreno, Clementina Morín, José Ortiz de Zárate, Arturo Turich, Ramón Vallarino, David Valle González y David Valle González; “El cementerio de las águilas”, cinta rodada en 1939 con Jorge Negrete, Margarita Mora, Miguel Inclán, Alfonso Ruiz Gómez, Ricardo Mondragón, Pepe Martínez y Lolo Trillo. Esta cinta fue escrita por Íñigo de Martino y Alfredo Noriega con la dirección de de Luis Lezama; “Con los dorados de Villa”, (1939) bajo la dirección y producción de Raúl de Anda y Emilio Fernández y las actuaciones de Domingo Soler, Pedro Armendáriz, Emilio “Indio” Fernández, Susana Cora, Lucha Reyes, Marcus Goodrich y Salvador Quiroz; “La paloma”, escrita y dirigida por Miguel Contreras Torres; “La gallina culeca” en 1941 con Sara Garcia, Ernesto Alonso, Gloria Marín, David Silva, Domingo Soler y Alfredo Varela Jr. Entre otros con la dirección de Fernando de Fuentes; "Caballería del imperio” (1942) con la dirección y producción de Miguel Contreras Torres y las actuaciones de René Cardona, Rafael Baledón, Pedro Vargas, Manuel Noriega, Julián Soler y Manuel Dondé; “Los hijos de don Venancio”, film de 1942 con las actuación y dirección de Joaquín Pardavé secundado por Roberto Cañedo, Victoria Argota, Luis Badillo, Francisco Pando y Horacio Cesarín. Esta cinta fue escrita por Nicolás de las Llanderas; “Adiós mariquita linda” con Tito Guízar, María Luisa Zea, Antonio Badú, José Elías Moreno y Miguel Inclán. Este film data de 1944, dirigido y escrito por Alfonso Patiño Gómez; “Amor de una vida” interpretado por Mapita Cortés, Miguel Arenas, Amparo Morillo, Tomás Perrín y José Pidal. Director Miguel Morayta. También musicalizó los film “Refugiados en Madrid”, “Pecadora”, Canción del corazón”, “Tehuana”, “Las tres hermanas”, “Íntimo secreto”, “Ojos gitanos”, “La golondrina”. “Rayando el Sol”, “Más allá del amor”, “La pajarera” y “la dulce enemiga”. Alfonso Esparza Oteo expresó que su técnica de composición es sencilla: “en todas mis producciones elijo previamente el tema y después llevo a cabo su desarrollo por medio de natural inspiración”.Sus composiciones más notables como “Te he de querer”, “Déjame llorar”, “estrellita marinera”, “Albur de amor”, “Juan colorado”, “La rondalla”, Mi tierra mexicana”, “Plenitud” y “Un viejo amor” y “Colombina” han sido marco musical de los cintas Dos inocentes mujeriegos, Caballo prieto azabache (La tumba de Villa), Santa sangre, El centauro Pancho Villa, Audaz y bravero, Gabino Barrera, Los cuatro Juanes, Dos maridos baratos, Rondalla, Sueños de oro, La niña de mis ojos y “Tu hijo debe nacer”.
Entre las cuantiosas actividades profesionales que desempeñó Alfonso Esparza Oteo en el medio siglo de su productiva existencia, destacan el haber sido Director de la Orquesta Típica Presidencial, durante los mandatos de los generales Álvaro Obregón, (Los Álamos, Navojoa, Sonora; 19 de febrero de 1880 – Ciudad de México, D.F., Mx., 17 de julio de 1928 ) y Plutarco Elías Calle, (Guaymas, Sonora, Mx., 25 de septiembre de 1877 – Ciudad de México, D.F., Mx., 19 de octubre de 1945), entre los neurálgicos años de 1920 a 1928, constituyéndose en testigo de excepción en el magnicidio perpetrado en la persona del “Caudillo de Celaya”, por el cristero José de León Toral (Matehuala, San Luis Potosí, Mx., 23 de diciembre de 1900 – Ciudad de México, D.F., Mx., 9 de febrero de 1929), hecho ocurrido el 17 de julio de 1928; Director de grabaciones para las compañías fonográficas Columbia y Brunswick entre 1926 a 1929; fundador en compañía de Ignacio Fernández Esperón, Mario Talavera y otros 75 compositores y autores del Sindicato Mexicano de Autores, Compositores y Editores de Música (SMACEM) que, al poco tiempo, se transformaría en la Sociedad de Autores y Compositores de México y, finalmente, adoptaría para los fines legales de rigor, la denominación de “Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM); Comisionado de Cultura Estética de la Secretaría de Educación Pública; Director-Fundador de la Unión de Directores de Orquesta; Director artístico de la radiodifusora XEW de la Ciudad de México; Secretario General de la Federación Teatral y Espectáculos Públicos y presidente de la Mesa de Investigaciones Folclóricas de la Sección de Música de Bellas Artes. En esta época el maestro Esparza Oteo realizó una laboriosa gestión para el rescate de las canciones tradicionales mexicanas.El 15 de junio de 1926, desposó a la dama Blanca Torres Portilla, con quien procreó a Alma, Graciela, Alfonso, Laura, María Eugenia, Silvia, Yolanda, Luis y a Enrique Esparza Torres. En entrevista publicada el 29 de junio de 1990, la viuda rememora su encuentro con el compositor de “Plenitud”: “Nosotros vivíamos en una quinta llamada “Suiza” en Acámbaro, Guanajuato, y en los tiempos de la revolución, mi papá nos mandó a estudiar a Morelia. Allí tuvo un maestro de piano, recién llegado de Europa, Ignacio Mier. Entonces tenía yo nueve años cuando salió el foxtrot de Alfonso Esparza Oteo, Plenitud, y mi maestro, que era muy clásico, decía: “entre toda la música que he escuchado, hay una de que es de un género popular y es muy valiosa: es Plenitud, por su estilo propio y pianístico”.
.… En tiempo yo jamás pensaría que iba a conocer al autor. Pero en ese gusto por la música, se cumplió la profecía “antes de conocerlo lo adiviné” ya que a los diecisiete años en el carnaval fue Acámbaro el grupo artístico de Esparza Oteo. El tocaba la primera parte de temas clásicos, y la segunda era mexicana.
.… Y entonces tocaba sus clásicos “Un viejo amor”, “Plenitud”, etc. Yo fui al teatro y allí lo conocí. Lo que fue como premonición fue que yo tocaba sus composiciones más populares y con mucha emoción lo quería conocer. Pensaba que era un viejito y lo voy viendo; muy guapo, muy joven e interesante, y yo me moría de la emoción: era mi héroe, después.… Alfonso fue al baile de carnaval, me sacó a bailar, nos enamoramos y del carnaval se fue a México, y regresó conmigo hasta Semana Santa. En esa época pidió permiso a mis padres, y les solicitó formalmente mi mano.
.… Alfonso fue un hombre de convicciones muy rectas, sin ninguna doblez, con una sensibilidad extrema y con un sentido de la responsabilidad, que la vida le había legado, desde su juventud; por ello Alfonso siempre será un ejemplo para la creatividad y para el logro de los más altos anhelos”.
Su padre, fue su primer maestro de solfeo y piano. Más adelante asistió a las clases que impartían los maestros Arnulfo Miramontes y Manuel María Ponce Cuéllar, de quienes recibió clases de piano, órgano, canto y composición, respectivamente. Este influjo de tan importantes maestros, fue esencial en su futuro como compositor, ejecutante y arreglista. A Manuel María Ponce Cuéllar le reconocía como su principal mentor en la delicada carrera que había escogido..Alfonso Esparza Oteo organizó y dirigió La Orquesta Típica Esparza Oteo y fue parte importante del renombrado cuarteto “Los Ases de la Canción” que integró en compañía de Miguel Lerdo de Tejada, Tata Nacho y Mario Talavera.
La actividad musical de Alfonso Esparza Oteo no estuvo reducida a su país natal, México, sino que, además, se extendió a una buena parte del continente. Realizó giras por el Caribe, centro y Sudamérica. En la Habana, Cuba fue objeto a innumerables agasajos y se presentó en el prestigioso “Teatro del Prado” junto a Miguel Lerdo de Tejada, Ernesto Lecuona, Gonzalo Roig, Eduardo Sánchez de Fuentes, Emma Piñeyro, Manuel Castro Padilla y Enrique Uhtholf. Ya, en 1927, se había presentado con éxito en el Teatro Payret. Una crónica de la época expresa: “La música mexicana, ha arraigado hondamente entre nosotros y cada día se adueña más y más de nuestro agrado, porque cada día se hace más comprensiva y clara”, para agregar: “Prueba de ello – aparte de los altos méritos artísticos de los intérpretes – en este éxito soberbio logrado por el maestro Esparza Oteo y sus cantores que hoy cantarán en su función de honor los número sobresalientes de su repertorio.
El Diario de La Marina, en su edición del 3 de marzo de 1927 destaca que “Alfonso Esparza Oteo, supo darnos la exacta emoción del amor que se fue, y que vive melancólicamente en nuestros recuerdos… El viejo amor que no se olvida, nunca en una bella canción que por clara y sincera salió de su patria y tomó carta de naturaleza entre nosotros es objeto hoy de un cálido homenaje de efecto en el pequeño y aristocrático Teatro del Prado”.
Alfonso Esparza Oteo falleció en Ciudad de México, D.F., Mx., a los 64 años de edad, el 31 de enero de 1954. Sus restos mortales reposan en el Panteón Jardín, en el Desierto de Los Leones de Ciudad de México.
En 1994, al conmemorarse el centenario del nacimiento del autor de “Un viejo amor”, el estado de Aguascalientes por intermedio del licenciado Otto Granados Roldán, gobernador de esa entidad estatal preparó y ejecutó a través del Instituto Cultural de Aguascalientes, dirigido por el licenciado Enrique Rodríguez Varela, un regio programa de actividades públicas y de investigación documental sobre la vida y obra del eximio compositor que coordinó el licenciado Víctor Manuel Solís Medina. Por nuestra parte, la Fundación Internacional José Guillemo Carrillo memoria histórica del patrimonio sonoro del Siglo XX, a través de su representante en México, Sofía Liliana Vargas, logró acceder por gentileza del licenciado Solís Medina, a la información requerida para la redacción de este estudio biográfico de Alfonso Esparza Oteo.

sábado, 15 de agosto de 2009

MIRIAM BAYARD

Por: Dra. Egly Colina Marín, Abogado especialista en Derecho Privado Profesora de Castellano, Literatura y Latín

Miriam Bayard es una talentosa y original cantante cubana, músico profesional, educadora, actriz de teatro y televisión nacida en la Habana, el 7 de diciembre de 1944 y residente en la República Mexicana desde 1991, nación que le otorgó la nacionalidad en el año 2000.
Miriam Bayard estudió y obtuvo una formación como músico y como docente, habiendo desempeñado en su país de origen funciones de profesora de francés y de enseñanza primaria. Se graduó como pedagoga de piano, solfeo y teoría, incorporada desde los inicios de su carrera profesional al Coro Nacional de Cuba y al Teatro Musical de la Habana.
La expresividad de Miriam Bayard es sugerente y convulsiona con ritmo tropical a quienes se encuentran situados en su proximidad. Ella tiene un carácter y una disciplina que la ha colocado en sitio de preeminencia entre los intérpretes de temas con dejo latino. Además de sus cualidades como artista e intérprete, Miriam Bayard reintrodujo en su patria, Cuba, el merengue dominicano tan en boga durante la década de los 50s., gracias a la presencia y actuación del imborrable vocalista dominicano Alberto Beltrán, antiguo cantante de la portentosa “Sonora Matancera”.De la misma manera Miriam Bayard, llevó a la sociedad cubana la sensualísima y provocativa “Lambada” baile que, fundamentalmente, es una mezcla de “Carimbó” y “merengue” que hizo furor en todo el orbe terrestre a mediados de la década de los 70s., y toda la década de los 80s.
La artista se distinguió desde sus inicios como vocalista y cantante profesional, en la garbosa provincia oriental de Santiago, ciudad donde “sintió gran atracción por la música que le deleitaban desde un balcón santiaguero un Miguel Matamoros o un Sindo Garay, que con sus trovas fascinantes entregaban serenatas a todos los corazones enamorados de la zona. Su inclinación hacia la músca no estuvo errada, pues años más tarde se convertiría en una de las figuras más importantes de la música cubana”.
1980 fue una década prodigiosa para el arte musical latinoamericano. En cuba destacaban las voces de Elena Burke, Leonora Rega, Moraima Secada, Marta Strada, Rita Gil, Mirta Medina, Luisa María Güell y Lourdes Torres, mientras que desde el exilio Celia Cruz, Lupe Victoria Yolí Raymond “La Lupe”, Olga Guillot y Blanca Rosa Gil imponían su clase y estilo interpretativo en Puerto Rico, México, Estados Unidos, Nicaragua, Panamá, Colombia, Perú, República Dominicana y Venezuela.Miriam Bayard después de haberse construido una sólida infraestructura cultural irrumpió exitosamente en 1981, inaugurando una nueva modalidad para interpretar el originalísimo “son cubano” y el “bolero romántico latinoamericano”. Ella, desde sus inicios obtuvo su espacio como solista en Cuba audicionando en los cabarets “Tropicana”, “Copa Room” del Hotel Habana Rivera, “Hotel Capri” de la y “Hotel Nacional”, lugares de esparcimiento que congregaba a un turismo internacional que admiraba y se solazaba con la presencia de artistas de la dimensión de Miriam Bayard.
Pero, una situación política excluyente y la desaparición forzada de cabarets y centros de esparcimiento a finales de los 80s., e inicio de los 90s., llevó al destierro a Miriam Bayard, quien sería recibida en tierras aztecas, nutrida de conocimientos, experiencias y esperanzas para hacerse de un cartel que le permitiera demostrar a los públicos de todas las latitudes su valía como intérprete de la esencia de los sones de su ardiente tierra y de embajadora de la música escrita por los inolvidables Miguel Matamoros, Eliseo Grenet Sánchez, Sindo Garay, Gonzalo Roy y Manuel Corona entre los de superior trascendencia en su Cuba natal.También ha hecho autenticas creaciones de los conocidos temas “Caballo Viejo” del venezolano Simón Díaz, “Cachita” del boricua Rafael Hernández Marín y “Cuando Salí de Cuba” del argentino Luis Aguilé.
Ciertamente, Miriam Bayard ha renovado la buena música que se dejó escuchar en la década de los 20s., 30s., y 50s., añadiéndole creatividad dentro de un estilo único que ha recibido admiración y reconocimiento de los más exigentes públicos de España, Hungría, Rusia, Etiopía, Angola, Finlandia, Sucia, Canadá, Perú, Panamá, Nicaragua, Estados Unidos y México, país que le arrebujó en su seno cubriéndola con su pabellón tricolor y su águila real posada sobre el nopal florecido que es la esencia de la libertad donde Miriam Bayard ha logrado realizarse como una connotada artista y como ciudadana agradecida.Miriam Bayard planifica desde su base situada en Ciudad de México, las giras que ha de emprender por países remotos del orbe terrestre, con mente organizada que desempeña admirablemente sus funciones profesionales como artista y como administradora de su hogar. Es una mujer talentosa, objetiva y triunfadora. Manufactura y edita sus propios proyectos musicales.
Recientemente, con la colaboración de José A. Quintana y Hammadi Bayard publicó su más reciente CD que tituló “Cuando salí de Cuba”, obra de expresivo contenido latinoamericanista que resume según la ilustrada opinión de José Antonio Quintana Díaz, la vida artística de Miriam Bayard, cuando afirma expresamente que “es sinónimo de cubanía, sabrosura y son”.

miércoles, 12 de agosto de 2009

MARIA LUISA LANDIN

Por: Dra. Egly Colina Marín. Abogado especialista en Derecho Privado Profesora de Castellano, Literatura y Latín

Maria Luisa Landin Rodriguez, “La Reina del Bolero”, es un ícono del sentimiento popular latinoamericano, expresado en su voz única e incomparable, no superada por intérprete alguno.
Hija del matrimonio conformado por los esposos Ireneo Landin y Magdalena Rodríguez de Landin, veracruzano el padre y guanajuatense, la madre, nació en el popular, creativo y céntrico barrio de “Tepito” de Ciudad de México, el 9 de octubre de 1921.Junto a su hermana Avelina Landín Rodríguez, (Ciudad de México, D.F., Mx., 10 de noviembre de 1917 – Ciudad de México, D.F., Mx., 21 de febrero de 1991) se inició tempranamente en el arte musical conformando en 1935 el dúo “Pirita y Jade” de grata recordación entre los dúos de la época, por la exquisita elegancia en el cantar y por el acoplamiento admirable entre las agraciadas voces de las hermanas Landin Rodríguez.
El dúo “Pirita y Jade” se presentaba en fiestas y reuniones familiares, recibiendo la aprobación de los concurrentes y, al poco tiempo, se hicieron notorias en el ámbito de su residencia y más allá del límite de ésta. En 1936 se presentaron alternativamente en la estación radiodifusora “XEYZ” y en la gubernamental “XEFO”. En 1938, la recién inaugurada estación radiodifusora “XEQ” conocida en el ámbito radial como “Radio Panamericana”, contrató a las Hermanas Landín como elementos esenciales de su programación musical, promoviendo una convencional rivalidad artística con las Hermanas Águila, famoso dúo integrado por las hermanas María Esperanza y María de la Paz Águila Villalobos.
Este antagonismo fue provechoso para la naciente radioemisora y, asimismo, para las artistas que acrecentaron su fama y popularidad. En este ínterin las hermanas Landín adoptaron la denominación de “Dúo Mari-Lina” y, finalmente, eligieron el nombre que les acreditaría como el más destacado y armonioso dúo de la época: “El Dúo de las Hermanas Landin”.
Con este nombre registraron para la posteridad los más sentidos temas de renombrados autores y compositores. Entre estos destacan: “ A ti qué” de Alberto Domínguez, “A dónde irán” de Rodolfo Mendiolea, “Yo quiero la vida”, “Aquella noche”, “Si tú me pides” y “Háblame de amor” de Gabriel Ruiz, “Cariñito” de Manuel Renteria, “La Guía”, de Méndez Castillo, “La noche, tú y yo” de Rafael Hernández, “Mi amor de ayer” de Tamayo Ortega, “Mi destino fue quererte” y “Mi único amor” de Felipe Valdéz Leal, “Mujercita castigada” de Fernando Z. Maldonado, “Pasional” de Consuelo Velásquez, “Pobre de mí” de Agustín Lara, “Tengo que sufrir” de Claudio Estrada, “Tengo un nuevo amor” de Ernesto Lecuona y “Yo no sé lo que me pasa” de Fernando Mulens.La agrupación de las “Hermanas Landin” se mantuvo incólume hasta 1942, cuando Avelina contrajo matrimonio con Ángel Zempoalteca Ortega (1925-1970).
Disuelto el Dúo de las Hermanas Landin, María Luisa fue contratada por Carlos Riverol para actuar en el Teatro de Bellas Artes con el patrocinio de la compañía Coca Cola de México junto al tenor Néstor Mesta Chayres (Ciudad Lerdo, Durango, Mx., 26 de febrero de 1908 – Ciudad de México, D.F., Mx., 29 de junio de 1971), con quien produjo series inolvidables que, posteriormente, conformarían un conjunto de programas radiales de amplia y comprobada sintonía en todo el territorio de la República Mexicana que, después, serían retransmitidos al continente latinoamericano a través de la estación radiodifusora XEW del que se harìan temas populares en dúo de cartel: Chayres-Landin. Estas audiciones fueron registradas en un L.P de colección. Entre las canciones que destacan están: Siempre viva, Ay Maricruz, Reconciliación, Rumichacha, Por la vuelta, Tu altivez, Secreto, Al son de la marimba, Muchos besos, Tres corazones, Momento musical Nº 3, Corazón del mar, María Elena y Buenas noches. María Luisa Landin en 1940, había hecho una fugaz gira a Cuba, actuando en clubes, teatros y estaciones radiales. Después, incursionó hacia Sudamérica donde recibió la aceptación de estos públicos.
María Luisa Landín en 1942 registró su primer éxito de proyección nacional e internacional: “Canción del alma” de Rafael Hernández Marín, (Aguadilla, Puerto Rico, 24 de octubre de 1891 - San Juan, Puerto Rico, 11 de diciembre de 1965)
En esa época trabó amistad y trabajó en programas radiales que producía y animaba con su orquesta de baile, el músico, director y compositor portorriqueño Rafael Hernández Marín, quien se había avecindado en Ciudad de México desde 1932.
Ya, María Luisa Landin, es popular en su país y en América. El tema “Hay que saber perder” del compositor Abel Domínguez Borrás, (San Cristóbal de las Casas, Chiapas, Mx., 29 de mayo de 1902 – Ciudad de México, D.F., Mx., 5 de julio de 1987), corre a lo largo y ancho del continente. Su pegajosa melodía y su cautivante letra constituyen una combinación acertada para los productores fonográficos que revuelve los cimientos de esta industria.
En 1949, a raíz de su retorno de un exitoso viaje a Sudamérica, es contratada exclusivamente por XEW, potente y prestigiosa emisora radial conocida como “La voz de América Latina desde México”, semillero de artistas y promotora del arte y la cultura en todas sus manifestaciones, estación insignia del complejo radiofónico inspirado por Emilio Azcárraga Vidaurreta (Tampico Tamaulipas, Mx., 2 de marzo de 1895 - Ciudad de México, D.F., Mx., 23 de septiembre de 1972).
En este nuevo destino María Luisa Landín alternó con escritores, compositores, músicos, directores de orquesta, artistas de cine, locutores etc., que le despejaron el horizonte artísticos por donde ella transitaría a través de una larga y exitosa jornada.Ese año registra del compositor boricua Pedro Flores (Naguabo, Puerto Rico, 8 de marzo de 1894 - San Juan, Puerto Rico, 13 de julio de 1979), el tema “Amor perdido” con arreglos del maestro Rafael de Paz y con el marco musical de la orquesta de José Sabré Marroquín se transformaría en la canción de mayor popularidad durante la segunda mitad del Siglo XX, constituyéndose en el tema musical más pedido y escuchado en la radiodifusión iberoamericana. María Luisa Landin confidencialmente ha expresado después de 60 años de haber registrado este tema que ella, compelida por los productores de la compañía RCA Victor de México aceptó interpretar y grabar esta melodía muy a su pesar, porque no estaba interesada en ella en razón a que esta composición ya había sido registrada sin mayor éxito por Manolita Arreola y, María Luisa, con su hermana Avelina, también la habían grabado cuando actuaban en dúo.
Como se ha expresado en párrafo anterior, el éxito esta vez fue apoteósico. Se batió record de ventas y, los productores de cine Gustavo de León y Antonio Nicoly produjeron la cinta “Amor perdido” con la dirección del realizador Miguel Morayta, basado en una historia de Víctor Mora, argumento de Guadalupe González con las actuaciones de Amalia Aguilar, Víctor Junco, María Luisa Landin, Lily Aclemar, Ricardo Adalid, María Victoria, Eduardo Alcaraz, Armando Arriola, Felipe de Flores, Yadira Jiménez, Chel López, Tito Novaro, Dámaso Pérez Prado, José Pulido, Juan Bruno Tarraza, Alfonso Torres, Alfredo Varela padre y Enrique Zambrano. La cadena de éxito de “La Cancionera de América” María Luisa Landin fue interminable. Para ella escribieron los autores y compositores de éxito y relevancia. Fue acompañada por las orquestas y conjuntos de mayor transcendencia. Sus giras se hicieron interminables. Estuvo en La Habana, Los Ángeles, San Francisco, Santo Domingo, Caracas, Maracaibo, Lima, Bogotá, Medellín, Calí, Madrid, Santiago de Chile, Buenos Aires, Puerto Rico, Panamá y viajó por la extensa geografía mexicana. Vivió en La Habana donde contrajo segundas nupcias con el notable director, pianista y compositor Fernando Mulens (San José de los Ramos, Matanzas, Cuba, 29 de septiembre de 1920 – San Juan, Puerto Rico 10 de noviembre de 1986). Este musicalizó en 1953, en honor a la desposada, el tema “Que te pedí” escrito por Gabriel Luna de la Fuente (Tacubaya, D. F., Mx., 19 de marzo de 1909 – Ciudad de México, D.F., Mx., 1de noviembre de 1954), que fue éxito en Venezuela, Colombia, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico Panamá, Medellín etc.
Entre los éxitos de la canción romántica latinoamericana interpretados por María Luisa Landin destacan: “No señor” de July Steiner, “Te espero”, “Verdad amarga” y “Aunque tengas razón” de Consuelo Velásquez, “Desdichadamente”, “Canción Divina”, “Desvelo de amor”, “Me la pagarás”, “Ahora”, “Puro engaño”, “Amor ciego” y “Canción del alma” de Rafael Hernández Marín, “Bésame”, “Don dinero”, “Infame”, “Jamás, jamás”, “El tiempo lo dirá”, “Nunca más”, “Por eso te perdono”, “Ven, ven, ven”, “Que te vaya bien” y “Yo soy tu pasado” de Federico Baena, “Ven te quiero ver” de Alberto Salinas, “Somos diferentes” de Antonio Núñez, “Se muy bien que vendrás” de Alberto Muñoz, “Conozco a los dos” de Pablo Valdéz, “Porque llorar” y “Amor de sangre” de Mario Ruiz Armengol, “Mis ojos me denuncian” de Miguel Acuña, “A donde irán” de Rodolfo Mendiolea, “Mi último refugio” de Miguel Ángel Pazos, “Tengo que amar” de Marcelo Rey, “Por pasar el rato” de Miguel Ángel Valladares, “Prefiero estar sola” de Claudio Estrada, “Si tu regresaras” de Antonio Núñez, “Una aventura más” de Oscar Kinleiner, “Senda maldita” de Rafael de Paz, “Muchas gracias” de Ivon Curi, “Falsa” de Juan B. Leonardo, “Dos almas” de Domingo Fabiano, “Tú y la noche” de Minerva Magaña, “Conozco a los dos” de Pablo Valdéz Hernández, “Malos pensamientos” y “Que el cielo te lo pague” de Alberto Domínguez, “Déjame en paz·” de Luciano Miral, “La mano de Dios” de José Alfredo Jiménez, “Tú eres mi destino” de Carlos Gómez Barrera entre las de mayor éxito y difusión que son canciones de catálogo.
María Luisa Landin posee una insuperable voz. Intensa en su expresión vocal y corporal. Su canto vigoroso ha recorrido todos los rincones del Continente. Voz y temperamento apasionado, inauguró un estilo único, imitado; pero, jamás igualado. De baja estatura, de talle delgado, se crecía frente al público, haciéndole vibrar y vivir el apasionamiento de las canciones que interpretaba con calidez, ternura y pasión. A la fuerza de su lenguaje corporal, se unía el énfasis que ponía a cada una de las canciones de las que hacía una historia particular.
Su vigorosa voz la distinguía entre sus compañeros de espectáculo, empresarios y público. Sin afectación de naturaleza alguna, vestía impecablemente en cada una de sus presentaciones. Lucía para cada ocasión un juego de costosísimas joyas que le imprimía un toque especial a su expresiva personalidad. Cuando se presentaba al público lo hacía segura de sí misma. Elegante en su presentación personal e intachablemente vestida. Su baja estatura la compensaba con unos elegantes altos tacones. Su rostro aparecía sereno. Frente amplia, cejas bien delineadas, pelo exuberante y siempre corto. Ante el público, en cualquier latitud de América, demostraba absoluta seguridad. Atizada por el ardiente fuego del amor, al que exaltaba en las letras de las canciones que para ella escribían autores y compositores, se casó en tres oportunidades. La primera con Lorenzo Ibáñez, padre de su única hija, la doctora Graciela Ibáñez Landin; la segunda, con el compositor Fernando Mulens y, finalmente, se unió en Medellín, Colombia, en 1954, con Eugenio Cañaveral en un desafortunado matrimonio.
María Luisa Landin desarrolló su actividad artística en solitario. Por iniciativa propia viajó a muchos países de América y España. En este último país estuvo en 1951. Enamorada de las bellezas naturales y del ambiente caribeño, se avecindó en Santo Domingo, República Dominicana. Debutó el 21 de febrero de 1947, en las radiodifusoras “H12T” y “H13T” inaugurando la V Semana Aniversario de “La Voz del Yuna”. Después actuaría en 1955 junto a María Antonieta Pons, María Elena Marqués, Amalia Mendoza, Nicolás Urcelay, Luis Arcaraz, Flor Silvestre y Fernando Fernández en la celebración del XIII Aniversario del circuito radiotelevisivo de “La Voz Dominicana Televisión”. El éxito de esta temporada lo repetiría en 1957 y 1958.María Luisa Landin está próxima a festejar el Octogésimo octavo aniversario de su natalicio y el Septuagésimo cuarto aniversario de su inicio como profesional del canto.
En este tiempo recibe clases de vocalización con el ilustrado y paciente maestro don Emilio Pérez Casas, quien a través de la selecta academia que regenta ha contribuido a la formación pedagógical de un nutrido y selecto grupo de artistas mexicanos.
El profesor Emilio Pérez Casas es, además, un notabilísimo concertista, que ha dirigido extensas temporadas de Zarzuela y Opereta en las que ha compartido experiencias con Ernestina Garfias, Pepita Embil, Cristina Ortega, María Conesa, Rosa María Montes, Elizabeth Larios, Don Víctor Torres, Don Plácido Domingo y Enrique Alonso “Cachirulo”, los más destacados cultores de estos géneros.
Doña María Luisa Landin, “La reina del Bolero” reside actualmente en Ciudad de México, donde transcurre en existencia apacible al lado de sus descendientes Graciela Ibañez Landin y Graciela Elizabeth Kasep Ibañez, su hija y nieta respectivamente. María Luisa Landin está dotada de una excelente salud, conservando una prodigiosa y envidiable memoria, donde está registrado un importante segmento de la historia sentimental de los pueblos de América. Ella es el repositorio de un tiempo inolvidable que jamás volverá.

martes, 23 de junio de 2009

RUTH ETTING

Por: Dra. Egly Colina Marín, Abogado especialista en Derecho Privado. Profesora de Castellano, Literatura y Latín

Los primeros años de vida de Ruth Etting, de acuerdo con el arraigo de sus padres en la ciudad de David, Nebraska, fue estable económica y emocionalmente; pero, a la muerte de su madre, Winifred Kleinhan, cuando Ruth apenas contaba con cinco años de edad, su vida experimentó un cambio radical, porque a partir de esa época Alfred Scenario, su padre, se desatendió de sus responsabilidades con la pequeña, traspasándolas a George y Hannah Scenario, abuelos de la pequeña Ruth.La inclinación artística de Ruth se la inspiró George Scenario, su abuelo, quien a parte de sus intereses propiamente económicos en la localidad de David, tenía simpatías por las atracciones relacionadas con las artes escénicas. Ruth sublimó a su abuelo, George, que era propietario y gerente de la “Scenario Roller Mills”. En su juventud, según propia confesión, Ruth jamás cantó fuera del coro de la iglesia congregacional de David. “Canté en un alto, soprano chirriante, -expresa- para esa época, mi voz no sonaba terrible, pero no sabía que podía cantar en cualquier otra variedad”.Desde su temprana juventud, Ruth se interesó por el canto como actividad profesional y lucrativa, realizando sus primeras presentaciones en la escuela secundaria de su ciudad natal; además, durante estos años de formación, tuvo inclinaciones hacía el diseño de ropa.Graduada en la secundaria de David en 1913, prontamente se alejó de ésta, avecindándose en Chicago, donde se matriculó en la Academy Of Fine Arts.Investida con un título académico, comenzó a trabajador como diseñadora; pero, su verdadera actividad estaba en la actuación. Un talentoso diseñador de vestuario, la ubicó en un importante puesto de trabajo en el club “Marigold Gardens”.A principios de los años 1920, Ruth comenzó a alejarase de su trabajo como diseñadora para presentarse en como corista en los jardines del Marigold.En esos primeros tiempos, Ruth Etting, pasó de corista a cantante profesional, actuando no sólo en el Marigold Gardens, sino que, además, se presentaba en el Rainbow Gardens y en la Sala Terraza del Hotel Morrison, en Chicago.En pleno tiempo de lo que se denominó en los Estados Unidos “la era de la prohibición”, Chicago, al igual que Nueva York y otras importantes ciudades de ese país, fueron flageladas por la delincuencia organizada. Con este escenario la joven Ruth se vinculó a Martin Snyder, conocido como “Moe the Gimp “quien desde los años 20s, actuaba como cabeza visible de una de las más temibles organizaciones delictuales de ese turbulento período. Bajo la tenebrosidad de este temible forajido, Ruth Etting, en 1922, se casó con él, con el argumento de que llegaba a esta unión por nueve décimas de miedo y una de lástima.Esta unión lanzó definitivamente a la cantante al estrellato. Snyder era de la opinión de que su talento comercial y las relaciones que poseía inclinaban al éxito artístico a la vedette. En 1924, Ruth Etting participaba como una vocalista de primera magnitud a través de la estación de radio KYW, regentada por los propietarios del prestigioso “Chicago Herald-Star”. Después, se presentó con igual éxito en Omaha, Kansas City, St. Louis y Minneapolis. Obaservada por los scouts de la Columbia Records, fue firmada en 1925, comenzando una fructífera y extensa carrera discográfica que produjo una gran cantidad de temas, entre los que se incluyen, Ten Cents A Dance; Button Up Your Overcoat; Funny, Dear, What Love Can Do; But I Do, You Know I Do!; Mean To Me; I'm Yours; If I Could Be With You One Hour Tonight; Don't Tell Him What Happened To Me; Body And Soul; Sam, The Old Accordion Man; Dancing With Tears In My Eyes; Hello, Baby; What Wouldn't I Do For That Man!; Could I? I Certainly Could; The Kiss Waltz; Shakin' The Blues Away; You're The Cream In My Coffee; Lonesome And Sorry; Laughing At Life; Love Me Or Leave Me; Life Is a Song, Let's Sing It Together; 'Deed I Do; What Do We Do on a Dew-Dew-Dewy Day?; Back in Your Own Backyard; Happy Days and Loneley Nights; Beloved; I'll Get by as Long as I Have You; Cryin' for the Carolines; Just a Little Closer; Love Is Like That What Can You Do?; Nevertheless, I'm in Love With You; Me!; Faded Summer Love; Cuban Love Song; It Was So Beautiful; I'll Never Be the Same; Linger a Little Longer in the Twilight; Close Your Eyes; Smoke Gets in Your Eyes; Riptide; Easy Come, Easy Go; You; It's a Sin to Tell a Lie; There's a Lull in My Life y Goodnight, Sweetheart. También Ruth Etting se elevó hasta la cúspide cinematográfica actuando como figura estelar del celuloide. En 1933 intervino juntamente con Eddie Cantor, Gloria Stuart, David Manners y Verree Teasdale en el films “Roman Scandals” con la dirección de Frank Tuttle. Ese mismo año interviene en las películas cortas Along Came Ruth, Crashing the Gate, California Weather y Knee Deep in Music. En 1934 aparece en Gift of Gab , Hips, Hips, Hooray, y en las producciones cortas A Torch Tango, The Song of Fame, Derby Decade , Southern Style, Bandits and Ballads y entre 1935 y 1936 actuará en las filmes An Old Spanish Onion, Ticket or Leave It, Tuned Out, Alladin from, Manhattan, Melody in May y Sleepy TimeTambién, Ruth Etting tuvo acertadas actuaciones en la meca del teatro: Broadway: “The Ziegfeld Follies, 1927; “Whoopee!”, 1928; “The nine-Fifteen Revue, 1929, “Simple Simon”, 1930, y “The Ziegfeld Follies, 1931. Después de su corta carrera cinematográfica, Ruth se residenció en California, donde es la atracción de un programa radial que se transmite semanalmente. Cuando Snyder, su marido, retorna a California, se transforma en un obstáculo para la carrera artística de la actriz. La puesta en práctica de viejas técnicas gansteriles resultan inconvenientes en esta nueva etapa de la vida artística de Ruth.En 1937, se produjo su esperada separación de Martin Snyder, el judío-americano con quien se había desposado en 1922. Este divorcio ocurrió el 30 de noviembre de 1927. Seguidamente se unió al pianista Harry Myrl Alderman a quien Snyder, desquiaciado pasionalmente abofeó, agredió a puñetazos e hirió gravemente, en 1938.Martin Snyder, fue encontrado culpable y, después de un año en prisión, fue puesto en libertad. Alderman ese mismo año, el 14 de diciembre contrajo matrimonio con Ruth.El escándalo protagonizado por el triángulo amoroso de Ruth Etting, dio por finalizada su carrera profesional. El pianista y compositor Alderman, falleció a la edad de 61 años.Ruth Etting fue un insuperable artista, poseedora de una extraordinaria suficiencia creativa. Sus innovaciones como cantante le otorgó un stylings a la música de la época. Sus registros sonoros repletos de simplicidad, fueron elaborados en forma agradable y sencilla. Con dicción y entonación perfecta estas grabaciones se han conservado como ejemplo de lo que debe ser una cantante. La propia Ruth, sobre su forma de canto dejó el siguiente comentario: “Tuve una gran voz. Quiero decir, usted puede escucharme de seguido o por segmentos. Para mí, Sinatra era el rey, pero él prefiere entonar sus melodías suavemente para que usted no pueda escucharlo. Pero, en mis tiempos eso no podía hacerse. Aprendí, en consecuencia a tener en mi voz un tono y un volumen constante”En Ruth Etting, a veces se compendian menudas improvisaciones vocales, pero en general, ella siempre se comportaba invariable con la partitura. Algunas de las canciones que grabó e inmortalizó aún permanecen en el recuerdo de sus seguidores que se cuentan en todo el mundo por millares.Apartada de los escenarios, Ruth Etting, en 1947 trató de remozar su carrera, a la edad de 50 años. Rudy Vallée la tuvo como invitada a su programa de radio y, después, hizo presentaciones en el “Copacabana” de Nueva York. Este empuje de Ruth para vigorizar su antigua carrera como vocalista fue infructuoso, porque los años habían transcurrido y, ahora, su voz no estaba en su mejor momento.En 1955, la actriz y cantante Doris Day hizo una excelente personificación de la vida artística y sentimental de Ruth Etting, en el films titulado “Love Me Or Leave Me”. La dirección de la cinta estuvo a cargo del realizador Charles Vidor con música de Percy Faith y George E. Stoll con sobresaliente actuación de James Cagney.“La película combina los géneros biográfico, dramático, romántico y musical. La interacción entros los personajes se basa en el propio interés, afanes de lucro y de enriquecimiento desmedido. Los sentimientos de ternura, afecto, admiración y respeto, se ven desplazados por comportamientos posesivos y compulsivos, que dan paso a celos, envidias y conductas destructivas. La ausencia de alternativas y la falta de habilidades sociales envuelven la acción en una atmósfera de fatalismo y frustración. La trama dramática del film está constuida con habilidad, coherencia y con la eficiencia necesaria para hacer del relato un drama potente, absorbente, creíble y entretenido. El desarrollo de los personajes es correcto, en especial por lo que respecta a sus limitaciones y handicaps. La descripción de los problemas derivados de unas difíciles relaciones interpersonales está bien resuelta, tanto en el planteamiento de las mismas, como en la explicación de los problemas que provocan. La obra forma parte del conjunto de filmes biográficos de vocalistas de renombre que proliferaron en los años 50. Se desmarca con claridad de los relatos musicacles almibarados de la época”.La más extraordinaria cantante de los años 20s y 30s, según la experta opinión de Florenz Ziegfeld, se retiró con su esposo, Harry Myrl Alderman a Colorado Spring, Colorado y, después del fallecimiento de éste, el 16 de noviembre de 1966, por 12 años, le sobrevivió. Finalmente, la muerte le llegó el 24 de septiembre de 1978, a la edad de 82 años.

JEAN FRANCOIS DUVALIER

Por: Dra. Egly Colina Marín, Abogado especialista en Derecho Privado. Profesora de Castellano, Literatura y Latín

Jean François Duvalier, nació en Port-au-Prince, el 14 de abril de 1907. Descendiente de una familia de escasos recursos procedentes de la isla de Martinica, departamento de ultramar francés, situado al norte de Santa Lucía, en aguas del mar Caribe, estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Haití, institución de altos estudios de donde egresó con el título de médico cirujano en 1934. Su primera actividad como facultativo la cumplió en la clínica “Emilie Séguineau”, situada en las cercanías de Port-au-Prince.Desde su temprana juventud, cuando se desempeñaba como interno en el hospital San Francisco de Sales se aficionó por las patologías infecciosas propias de las regiones tropicales.Ya como médico, estudió Sanidad Pública en curso de especialización que siguió en la Universidad de Michigan, Estados Unidos. A su retornó a Haití junto a otros sanitaristas enfrentó la malaria y el tifus entre otras endemias, que azotaban al país de las tierras altas, según la primitiva lengua taína. Asimismo, logró importantes avances en la investigación científica orientada al control de las epidemias, y al mejoramiento de la salud pública en su país y en algunos otros del África ecuatorial, causando favorable impresión tanto a la Organización Panamericana como a la Organización Mundial de la Salud. En 1939 contrajo nupcias con la joven mulata Simone Ovide, hija ilegítima del escritor Jules Faine y Célie Ovide. En 1946, fue designado para desempeñar funciones administrativas como director general del Servicio Sanitario Nacional y, en 1949, el presidente Dumarsais Estimé, le designó ministro de Sanidad y Trabajo.El 10 de mayo de 1950, al consumarse el golpe militar patrocinado por el coronel Paul Eugène Magloire, contra el presidente Estimé, el jefe de la cartera de Sanidad y Trabajo, pasó a la clandestinidad.Al producirse el derrocamiento del presidente Paul Eugène Magloire, el 12 de diciembre de 1956, el sucesor de éste, Joseph Nemours Pierre-Louis, proclamó una amnistía general y, como consecuencia de ella, Jean François Duvalier salió de la clandestinidad, incorporándose a la actividad política de Haití.A finales de 1956 y comienzos de 1957, después de una anarquía generalizada que elevó a la presidencia provisional a Joseph Nemours Pierre-Louis, desde el 12 de diciembre de 1956 al 4 de febrero de 1957; a Franck Sylvain, del 7 de febrero al 1 de abril de 1957; a León Cantave del 1 al 6 de abril de 1957; al Consejo ejecutivo de gobierno del 6 de abril al 20 de mayo de 1957, integrado por Léonce Bernard, Georges Bretous, Stuart Cambronne, Antoine Pierre-Paul, Vilfort Beauvoir, Weber Michaud, Seymour Lamothe; Raoul Daguilh, Théodore A. Nicoleau, Ernest B. Danache, Emmanuel Bruny, Max Bolté, Grégoire Eugène; a León Cantave del 20 al 25 de mayo de 1957; a Daniel Fignolé del 25 de mayo al 14 de junio de 1957 y a Antonio Thrasybule Kebreau del 14 de junio al 22 de octubre de 1957, éste último favorece la redacción, discusión y aprobación de una moderna constitución que le permite al sanitarista Jean François Duvalier, obtener un resonante triunfo en las elecciones celebradas el 22 de octubre.Su campaña caracterizada por una estrategia populista basada en la identidad racial hacia la supremacía de la negritud, le hace imponerse contra la elite mulata en el poder desde que esta nación caribeña obtuviera su independencia de Francia en 1804.La campaña de Duvalier tuvo éxito y, “Papa Doc”, como el mundo le conocería por largos años, fue electo a la primera magistratura para cumplir un período presidencial de 6 años. Su primera tarea consistió en desprenderse de los jefes militares que le habían ayudado en su fugaz campaña electoral. A todos les sustituyó, otorgándoles privilegios en el exterior con embajadas y agregadurías que, prontamente, dejó sin efecto.Su poder lo estructuró basado en su auto proclamación como “Líder de los negros más pobres”, en el terror que inspiraban los integrantes de la milicia los “Tonton Macoutes” quienes en el largo reinado duvalierista cometieron crímenes y desapariciones que jamás se podrán cuantificar, y en el fetichismo proclamado por el Estado con el auxilio de chamanes y sacerdotes del vudú, que aterraban a los más sencillos de los pobladores haitianos.El 22 de diciembre de 1958, Jean François Duvalier para reforzar su posición externa, se entrevistó en la frontera dominico-haitiana con el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, donde quedaron dirimidas las antiguas controversias de los estados colindantes, rubricando un acuerdo de “mutua protección”. Asimismo, los gobernantes expresaron que “al reafirmar la norma de no intervención condenan al comunismo internacional y cualquiera otra forma de injerencia en los asuntos internos y externos de los Estados,” como tampoco permitirán pero la revolución cubana aún no era socialista.Duvalier y el Jefe dominicano dicen que: “... están dispuestos a no tolerar en sus respectivos territorios la presencia de ningún individuo que realice actividades subversivas contra los Estados signatarios de la presente declaración y, en particular, la de los exiliados políticos cuya acción perjudica las buenas relaciones entre dichos Estados, así como la propaganda sistemática por medio de la cual se incite al empleo de la fuerza o la violencia”.El presidente Duvalier con la finalidad de preservar el poder que había conquistado en las elecciones de octubre de 1957, creó en 1959, la organización paramilitar “Voluntarios de la Seguridad Nacional” para controlar a la disidencia política tanto en el sector militar como en el civil. Este cuerpo extraño a las instituciones policiales fue denominado por el pueblo como “Tontons Macoutes”.Igualmente, con la complicidad de las fuerzas militares socavó y destruyó las instituciones que le servían de soporte, disipando la frágil aspiración democrática que estaba latente en las entrañas del pueblo.Para la instauración del régimen personalista, autocrático y vitalicio que auspiciaba Duvalier y sus seguidores, postergando la Constitución y pulverizando los sistemas institucionales de la República, relegando y reduciendo a su mínima expresión el régimen parlamentario, judicial y municipal, colocándolos bajo el abrigo de la corrupción.Jean François Duvalier, con pleno control de la disidencia interna, implementó un sistema político que restauró las deformaciones más crueles y arbitrarias del militarismo y del despotismo latinoamericano del siglo XIX, sometiendo a Haití a una de las más repudiables tiranías de la humanidad, con la indiferencia de las sociedades más avanzadas en desarrollos políticos y sociales. A pesar de un generalizado repudio mundial hacia las prácticas totalitarias del gobierno haitiano, y de la suspensión de la ayuda que Estados Unidos le prestaba a esta nación caribeña, Duvalier hizo caso omiso a ellas, y emprendió su campaña para obtener la presidencia vitalicia. Con la muerte del presidente Kennedy, los escrúpulos norteamericanos desaparecieron y, Duvalier, se transformó en adalid del anticomunismo en el convulsionado Caribe y, en gobernante, a perpetuidad. En las elecciones celebradas en 1961, se presentó como candidato único, obteniendo 1.320.000 sufragios. En junio de 1964, luego que una Asamblea Nacional totalmente controlada por el dictador reformara la Constitución, fue refrendado como Presidente vitalicio con derecho a sucesión.En 1966, el Vaticano, en decisión sin precedente, le permitió al presidente nombrar a los miembros de la jerarquía católica haitiana, perpetuando, con esta disposición vaticanista el nacionalismo de la negritud, que constituyó para Jean François Duvalier le reafirmación de la esencia de su programa electoral esbozado en la campaña de 1957.Como en otros regímenes totalitarios, el de Duvalier fue artero en asesinatos, secuestros y expulsión para domesticar a los disidentes. Todos los movimientos insurgentes fueron tratados con máximo rigor, entre ellos, la asonada de la marina de guerra, en 1967. El terror instaurado por el “bondadoso Papa Doc”, trascendió más allá de su muerte al ser divinizada su figura. Por herencia dejaba a un impúber sucesor y a la nación más pobre de América donde había instaurado en alianza con un pueblo anarquizado por secular ignorancia, una de las dictaduras más salvajes de la segunda mitad del siglo XX, imponiéndose sobre el país, sin límite alguno hasta su muerte ocurrida el 21 de abril de 1971. Él gobernó un estado fascista y ultra violento y fomentó una dinastía que impuso su única voluntad por más de treinta años, tiempo en el que se causó daños físicos, humanos y patrimoniales a la nación haitiana. A destiempo, en 1986, el pueblo desenterró, arrasó y azotó su cadáver.

JACOBO ARBENZ GUZMAN

Por: Dra. Egly Colina Marín, Abogado especialista en Derecho Privado. Profesora de Castellano, Literatura y Latín

Jacobo Árbenz Guzmán nació en Quetzaltenango, ciudad económica, industrial, agrícola y comercial de Guatemala, el 14 de septiembre de 1913. Sus padres fueron Jacobo Árbenz y Octavia Guzmán. Su padre, de origen suizo alemán, se avecindó en este país centro americano en 1901, cuando instaló y regentó una farmacia, en la segunda ciudad de la nación guatemalteca.Problemas de orden económico le hicieron abandonar este negocio y emplearse como administrador en una pequeña finca, propiedad de otro inmigrante alemán que residía en Quetzaltenango. El pequeño Jacobo estudió en el colegio de María Bennett de Rölz. Luego se matriculó, en 1932. en la Escuela Politécnica de Guatemala, donde se destacó por su férrea aplicación y su invariable disciplina. Ocupó el puesto de Sargento Primero de la Compañía de Caballeros Cadetes, que constituyó para él un alto honor dado que sólo 6 cadetes lo habían logrado entre 1924 a 1944.En el año de 1937, después de haberse graduado, fue llamado para servir en la Escuela Politécnica como catedrático. En cuanto a sus oficios como oficial del ejército, se desempeñó mayormente en el Fuerte de San José, de Ciudad de Guatemala y en San Juan, Sacatepéquez. Allí conoció las duras condiciones de vida de la población indígena y las formas en las cuales operaba este tipo de trabajo que, por sus características, resultaba forzoso. En 1938, conoció a María Vilanova, natural de El Salvador con quien se desposó en 1939. En 1943, Árbenz ascendió al grado militar de capitán y comandó la compañía de Caballeros Cadetes. Para ese momento ya era un oficial distinguido, quienes le conocieron en esa época, lo describen como un líder nato. Jacobo Árbenz Guzmán actuó como triunviro de la Junta de Gobierno y después, en el gobierno de Juan José Arévalo como ministro de Defensa y, finalamente como presidente constitucional de la república Producido el alejamiento de los presidentes Jorge Ubico y Federico Ponce el 20 de octubre de 1944, la junta militar constituida ejecutó sus actos de gobierno mediante decretos ejecutivos que tendían a la modernización del Estado. En este orden, la Junta Revolucionaria de Gobierno convocó el 10 de enero de 1945, a la elección de una Asamblea Nacional Constituyente cuya finalidad consistió en la redacción de una nueva Constitución y, en la convocatoria a elecciones libres.La nueva Constitución fue decretada por la Asamblea Constituyente el 14 de marzo de 1945 y estuvo vigente hasta el 10 de agosto de 1954, oportunidad cuando fue derogada por el gobierno provisional del coronel Carlos Castillo Armas. Esta Constitución consagró, entre otros derechos, la separación de los poderes dentro del Estado; la autonomía de la Universidad de San Carlos de Guatemala; el fin del trabajo forzoso y de la prisión por deuda y el reconocimiento del derecho al voto de la mujer. La Junta Revolucionaria de Gobierno que se había instalado el 20 de octubre de 1944, estaba integrada por Jorge Toriello Garrido, Jacobo Árbenz Guzmán y Francisco Javier Arana cesó en sus actividades gubernamentales, el 15 de marzo de 1945 con el juramento del catedrático y escritor Juan José Arévalo, como presidente constitucional como resultado de las elecciones celebradas en diciembre de 1945.El coronel Jacobo Árbenz Guzmán el 15 de marzo de 1951, asumió la presidencia Constitucional del Estado, profundizando las reformas políticas y sociales que habían iniciado la Junta Revolucionaria de Gobierno y la administración de Juan José Arévalo. En su discurso inaugural estableció diáfamente los objetivos básicos de su administración. "Nuestro gobierno -expresó- se propone iniciar el camino del desarrollo económico de Guatemala, tendiendo hacia los tres objetivos fundamentales siguientes: 1) convertir a nuestro país de una nación dependiente y de economía semicolonial en un país económicamente independiente; 2) convertir a Guatemala de país atrasado y de economía predominantemente semifeudal en un país moderno y capitalista; y 3) hacer que esta transformación se lleve a cabo en forma que traiga consigo la mayor elevación posible del nivel de vida de las grandes masas del pueblo".Su obra de gobierno desarrolló la construcción de la hidroeléctrica de Jurún-Marinalá, en Escuintla, construcción de la Carretera al Atlántico, construcción del puerto de Santo Tomás e implementación mediante el Decreto 900 de la Ley de Reforma Agraria, que tuvo por finalidad evitar la relación latifundio- minifundio. Este decreto fue recibido con simpatía por parte de los desheredados; pero tuvo una contumaz oposición por parte de empresarios del campo y la ciudad, terratenientes y por la empresa transnacional United Fruit Company, propietaria de la mayor extensión de áreas cultivables en Guatemala. A su vez, la Iglesia Católica, también se expresó La implementación de esta Ley generó abusos e ilegalidades en el país, porque los agentes gubernamentales en connivencia con los campesinos, procedieron a invadir violentamente propiedades no afectadas por el Decreto 900.Estas irregularidades exasperaron los ánimos del colectivo social, que se intensificarían cuando el coronel Jacobo Árbenz Guzmán legalizó al Partido Comunista Laborista Guatemalteco, incorporandole a sectores estrategicos de la vida nacional, tales como organizaciones campesinas, sindicatos y la ubicación en cargos determinantes de la administración pública. Esta actitud del presidente Árbenz logró que militares y civiles se coaligaran para rechazar la implementación de estas políticas que consideraban atentatorias con sus seculares intereses. Las rencillas internas se intensificaron y al presidente Árbenz le resultada casi imposible realizar los actos normales de gobierno y, las fuerzas militares en su conjunto, se negaron a defender el gobierno constitucional del presidente Árbenz cuando se produjo desde Honduras, la invasión libertadora que liderizó el coronel Carlos Castillo Armas, con apoyo de los gobiernos de Nicaragua, República Dominicana, Venezuela y Estados Unidos. El presidente norteamericano Dwight David Eisenhower, secundado por el secretario de Estado, John Foster Dulles, temeroso que régimen marxista pudiera instalarse en Centroamérica se enfrentó sin cortapisa a la administración de Árbenz. La X Conferencia de la OEA celebrada en 1954 en Caracas, fue el preámbulo para la acción final: la invasión. Árbenz y su canciller Guillermo Toriello denunciaron ante el mundo la existencia de un complot internacional para alejarlo del mando. En este sentido el canciller Toriello deja asentada la siguiente referencia histórica: “El 29 de enero de 1954 el Gobierno de Guatemala reveló al mundo todos los detalles del estado de los preparativos bélicos contra la nación. Exhibió abundantes pruebas materiales e incluso correspondencia cruzada entre agentes de la conspiración. El cuartel general, el centro de entrenamiento de mercenarios y el depósito de armamentos, se encontraban en esa fecha en Nicaragua con la ayuda de Somoza. El Gobierno de Guatemala denunció los hechos, de los que se desprendía que se había implementado ya y que debería estar muy próximo a su consumación el plan agresivo UFCO-Departamento de Estado-CIA. Discretamente, a pesar de tener sobrado conocimiento de la realidad de la «Operación Guatemala» y de sus animadores, el Gobierno de Guatemala no formuló acusación alguna contra el Gobierno de Estados Unidos. ¿A qué se debía esta actitud del Gobierno de Guatemala? Pues sencillamente a que ingenuamente esperaba que las promesas de dialogar del presidente Eisenhower (comisión mixta), e indudablemente su conocimiento de los hechos pudieran poner un freno a los designios turbios del Departamento de Estado. Pero Eisenhower se cruzó de brazos… Ante la denuncia de Guatemala, míster Dulles no podía pasar por alto esa oportunidad para llevar agua a su molino, tergiversando los hechos y difamando al país. Escasamente se había producido la denuncia sobria y mesurada de los hechos por parte del gobierno guatemalteco, cuando míster Dulles -hipócritamente- ponía el grito en el cielo (30 enero, 1954) protestando por la acusación (?) hecha por Guatemala contra el Gobierno de Estados Unidos y asegurando maliciosamente que «los Estados Unidos consideran la expedición de esa falsa acusación, hecha con inmediata anterioridad a la X Conferencia Interamericana, como un esfuerzo comunista por obstruir la labor de esa conferencia y lesionar la solidaridad interamericana, que tan vital es para todas las naciones del hemisferio». (Tras difundir por el mundo esta falsa y cínica aseveración, el «austero paladín de la democracia y defensor de la solidaridad americana», con su hermano Allan, planeaban los próximos envíos de bombas y aviones a Honduras, para el grupo agresos.) La intentona de invasión de Guatemala, el 17 de junio de 1954, vendría a demostrar poco tiempo después que el Gobierno de mi país decía la verdad y que míster Dulles mentía, simulando una angustia que no sentía para ocultar sus inconfesables designios. Ante la eventualidad de la invasión, decretó la suspensión de garantías constitucionales y sus partidarios iniciaron la persecución política de los adversarios al gobierno. Con el apoyo de los Estados Unidos, el coronel Carlos Castillo Armas invadió su propio país con tropas entrenadas y organizadas por la agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos”.Dotado el ejército invasor de aviones y pertrechos norteamericanos y del apoyo de los presidentes Rafael Leónidas Trujillo y Anastasio Somoza García de República Dominicana y Nicaragua respectivamente, la fuerza invasora logró infundir terror en el adversario con el agravante de las instituciones militares, se rehusaron a proporcionar apoyo al presidente Árbenz. Éste, desprovisto de un apoyo real por parte del ejército, optó por presentar su dimisión al cargo constitucional, el 27 de junio de 1954, entregando el poder del Estado al coronel Carlos Enrique Díaz, jefe de las fuerzas militares. La fuerza invasora insurgente entró en la capital y el coronel Carlos Castillo Armas se apoderó de la jefatura del estado. Este trágico conflicto generó como balance un promedio de más de 160.000 muertos. Árbenz procreó con su esposa tres hijos: Arabella, Leonora y Jacobo. Arabella, la hija mayor del presidente Arbenz quien se había iniciado como actriz de cine de éxito, tanto en México como en Estados Unidos, temerosa de que su novio, el diestro mexicano Jaime Bravo, fuese corneado y muerto en las actividades propias de su profesión, le encareció que abandonara el redondel; pero éste se negó a complacerla y Arabella, vencida por el miedo optó por suicidarse frente a él en un restaurant de Bogotá, Colombia. Esta ofrenda de amor, truncó la vida física y artística de la triunfadora del film “Los Bien Amados”. Jacobo Árbenz, se exilio en México donde falleció el 27 de enero de 1971. Sus restos fueron repatriados a Guatemala por mandato del presidehte Ramiro de León Carpio, el 19 de octubre de 1995.